lunes, 12 de julio de 2010

What's life like bleeding on the floor? #1

Daisy's Journal. Day #1. 12/07/10

Pensaba hacer una especie de introducción, pero la verdad es que no terminaba de quedar como yo esperaba. Too fucking poor. Y, por otra parte, pensándolo bien, no veo la necesidad. This is me, always trying to find a reason...

Me he dado cuenta de que, por mucho que me empeñe, no puedo controlar estos altibajos que ahora son mi vida en su totalidad. Me viene a la mente un fragmento de Tearjerker de los Red Hot Chili Peppers: When highs are the lows, and lows are the way... so hard to stay. Pero aún no me adentraré en el tema Kurt Cobain. Altibajos: pasar de GlassJAw a Sigur Rós, y de Sigur Rós a My Chemical Romance. A mi adorado Revenge. Ese disco es el que más me ha influido de todos los que he escuchado. What's life like bleeding on the floor? Hey, I've got another question: And what's life like without it? Here's the answer: Same crap, man. Y es que eso es algo que tampoco pude controlar. Lo he pensado muchas veces, pero apenas he sido capaz de hablarlo, porque es demasiado tabú. ¿Es bueno? ¿Es malo? La verdad es que siempre he preferido no hacer clasificaciones; en parte por comodidad, en parte por que me parece una estupidez sin sentido. Self-harming is not the way, okay. Pero es que yo nunca pretendí que lo fuese. Yo no tenía un guión preparado, joder; ni siquiera pensaba que tuviese que haber un camino. Simplemente es una forma de canalizar mis emociones, la única que encontré, por muy triste que parezca. It ain't the mark or the scar that makes you one. A veces me pregunto qué hubiera pasado si no lo hubiera hecho, y cuando lo hago me obligo a dejar de pensarlo, porque no me gusta lo que veo. Me he empapado mucho del tema, he buscado información, gente que lo hace, gente que lo ha dejado, tips, de todo. De vez en cuando me sorprendía a mí misma pensando que todo esto no iba conmigo. A pesar de todo, hace aproximadamente (no sabría decir si más o menos) un mes que lo dejé; me obligaron las circunstancias. Por lo tanto, no tuve tiempo de reflexionar ni de sopesar qué sería lo mejor; simplemente tuve que parar. Y mentiría si dijese que desde aquel día no he vuelto a pensarlo, a necesitarlo. What's life like bleeding on the floor? No es agradable, no. Pasado un tiempo tampoco es doloroso, te acostumbras a ello. No sabría explicar por qué, pero te hace odiarte. Mi tan repetido llenar un vacío. Just to feel something. Viene a ser lo mismo, ¿no? En cierto modo, llega a ser adictivo: no sabes cuando parar, es más, no quieres parar; al igual que sabes que puede que no se haya acabado. Me cuesta decirlo, pero aun así, por un tiempo consigues no estar fuera de lugar, porque durante esos minutos no tienes que buscar tu lugar en el mundo.

Sin darme cuenta acabo hablando en segunda persona.

Y lo que se me pasa ahora por la cabeza es que tal vez ser así implique tener que vivir en esta montaña rusa. Hasta ahora, han sido dos meses extraños, ajetreados, inexplicables. Hospitales, médicos, vigilancia, psiquiatras, psiquiátricos, pastillas; cosas de las que es complicado hablar. Cosas que, inevitablemente, me han afectado. Y ahora que estoy convencida de que ya no soy yo, de que esto me ha cambiado, es cuando me pregunto si seré capaz de sobrellevarlo. Mientras intento buscar una respuesta (otra más), sigo dentro de este sinsentido que es ahora mi vida.


suckersfortragedies.

La verdad es que yo no lo llamaría "tierno y frágil" precisamente...

Se quedó paralizada, pensando. Nunca antes en su vida había sentido una añoranza así. Quería que Mikael Blomkvist llamara a su puerta y... ¿qué? ¿Que la cogiera en sus brazos? ¿Que la llevara apasionadamente al dormitorio y le arrancara la ropa? No, en realidad, solo quería su compañía. Quería oírle decir que la quería por ser quien era, que era especial en su mundo, en su vida. Quería que le diera una prueba de amor, no solo de amistad y compañerismo. "Me estoy volviendo loca", pensó.

Dudaba de sí misma. Mikael Blomkvist vivía en un mundo poblado de gente con profesiones respetables y vidas ordenadas; todo muy maduro y adulto. Sus amigos hacían cosas, aparecían por la tele y salían en los titulares. "¿Para qué te serviría yo?" El terror más grande de Lisbeth Salander, tan grande y tan negro que había adquirido dimensiones fóbicas, era que la gente se riera de sus sentimientos. Y de repente le pareció que tenía toda su autoestima, la que tanto trabajo le había costado levantar, por los suelos.

Fue entonces cuando tomó una decisión. Le llevó horas reunir todo el coraje necesario, pero tenía que verlo y contarle cómo se sentía.

Cualquier otra cosa resultaba insoportable.

Necesitaba una excusa para llamar a su puerta. Todavía no le había regalado nada por Navidad, pero sabía lo que le iba a comprar. En una tienda de cosas antiguas había visto una serie de carteles publicitarios de hojalata de los años cincuenta, con figuras en relieve. Uno representaba a Elvis Presley con una guitarra en la cadera. Le salía un bocadillo, como los de los cómics, que contenía la frase Heartbreak Hotel. Lisbeth no tenía el más mínimo gusto para la decoración de interiores, pero incluso ella se dio cuenta de que el cartel quedaría estupendamente en la casita de Sandhamn. Costaba setecientas ochenta coronas, pero ella, por principios, regateó el precio, que se quedó en setecientas. Se lo envolvieron para regalo, lo cogió bajo el brazo y se fue paseando hacia su casa de Bellmansgatan.

En Hornsgatan, por casualidad, le echó un vistazo al Kaffebar y, de repente, descubrió a Mikael saliendo en compañía de Erika Berger. Él le decía algo a Erika y ella se reía poniéndole un brazo alrededor de la cintura y dándole un beso en la mejilla. Desaparecieron por Brännkyrkagatan en dirección a Bellmansgatan. Sus gestos no dejaban lugar a malentendidos: resultaba obvio lo que tenían en mente.

El dolor fue tan inmediato y detestable que Lisbeth se detuvo en seco, incapaz de moverse. Una parte de ella quiso correr tras ellos. Quería coger el cartel de hojalata y usar el afilado borde para cortar en dos la cabeza de Erika Berger. Sin embargo, no hizo nada. Los pensamientos se arremolinaban en su mente. "Análisis de consecuencias." Al final, se tranquilizó.

"Salander, eres una idiota deplorable", se dijo en voz alta.

Dio la vuelta y se fue a casa, a su recién limpiado apartamento. Cuando pasaba por Zinkensdamm se puso a nevar. Tiró a Elvis en un contenedor de basura.

suckersfortragedies.

lunes, 5 de julio de 2010

Hablemos de música

La escena clave: mis ojos apuntando directamente al que posiblemente sea uno de los mejores videoclips de la historia de la música (sí, sí, y lo digo teniendo en cuenta las pequeñas obras de arte de Mr. Leto y compañía y las sorprendentes dotes de actor de Mr. Lacey). I'm Not Okay (I Promise). Y ahí empezó todo.

Es que yo antes era una niña normal, con sus gustos de persona normal, con sus decisiones de persona más o menos normal... En resumen: me gustaba la música pop. A partir de ahí, la gente suele madurar, aprender a enfrentarse a sus problemas, manejar su vida, etc. Yo no. Y no voy a culpar a Gerard Way de eso, él solo se cortó el pelo. Pero intuyo que esto va a ser algo un poquito más elaborado que pasar de típicos chicos desaliñados de Jersey que visten de traje para sus gigs a clásicos rockeros con estética punkglam de estos que tienen mucha pasta y viven en L.A. Rich vampires. Gee, solo son uniformes. Por mucho cuero, cadenas y Union Jacks que uséis. Porque a pesar de que esa preciosidad de color blanco a la que llamaban Pansy ya no esté (técnicos de la MTV, siempre están ahí cuando no se les necesita), Frank seguirá tirando pies de micro y subiéndose a baterías. Como siempre. Y mi vida, la vida (así, impersonal), you little fuck, no se va a quedar en tiempos de Revenge, no, ella sigue. Girando. Mics. Y yo no puedo alcanzarla. Ouch.


Well Jesus Christ, I'm alone again. So what did you do those three days you were dead? 'Cause this problem's gonna last more than the weekend.

Mi subconsciente no parece estar muy imaginativo (si es que alguna vez lo fue, si es que alguna vez lo estuvo... si es que tendría que serlo), pero aun así me ha regalado un segundo sueño agradable. Porque, sí, para mí un concierto de Bring Me The Horizon es algo bueno. Y aunque no lo fuese. Tenía muy buena compañía. La verdad es que es una combinación un tanto extraña, pero, ¿qué esperaba? No importa. Fue perfecto. En algún momento Sykes se calló y la voz de Jesse se hizo audible. Inventar historias dramáticas en compañía es mucho mejor, joder. Y decirle a alguien que tu vida es como una canción de GlassJAw es algo que solo se hace en sueños.

(A mí me encanta GlassJAw)

A mí me gustan los dramas... sobre todo los que acaban con Matt Davies cantándote al oído para dormir. Y ahora es cuando te digo cuál es mi peli favorita. Y también la parte vergonzosa: que la descubrí por casualidad una tarde de viernes mientras estaba sentada en la sala de (interminable) espera del dentista, porque tras media hora me decidí a coger la única revista seria a la vista. ¿La razón? Que me resultaba familiar la cara de la port... Uy, sí, es Matt Damon. Good Will Hunting. Y Will... Will forma parte de otra de esas historias sentimentalistas. Will... Will es especial y empieza a buscar su verdadero camino conduciendo por las carreteras de Massachusetts mientras suena Elliott Smith

Do you miss me, Miss Misery, like you say you do?

Los dramas y los juegos de palabras, qué le vamos a hacer.

Y luego está el pop punk, que era muy obvio que le terminaría cogiendo manía. Confieso que de cuando en cuando veo aquel vídeo de Little Things aka ESE batería de Good Charlotte al que creo no haber vuelto a ver pero que seguro sigue ahí, con su clase repleta de freaks, y con las vocecitas de uno de los Madden (Benji o Joel, siempre con la duda), y... umm, yeah, ya know what I'm sayin'. Pero I'm sorry, baby, yo vivo de emociones y me alimento de sentimientos.

Vale, creo que me comería a Geoff Rickly. Tal vez la próxima vez que se pase por aquí con Tim... con Tim y con The Lovesong Writer. Sigo esperando a que alguien me confirme que, efectivamente, es poesía autobiográfica.

There must be somewhere that cigarettes burn through the night, and the leaves don't abandon their trees to the light. Where the skies always clear and the summer never ends. Won't you take me there?

Spinning around. They look beautiful. Did you float in the air? Que pongan esto en mi funeral, por favor. Me pienso morir en otoño.

Make a wish. Hmm... Quiero... Quiero volver a ver a Jesse. ¿Cómo era? Ah, sí, uno de esos genios que tanto me obsesionan. Probablemente nos ahogaríamos en nuestra miseria. O en sus ojos. O en el mar. Like stones. Like bridges. Your body.

(We'll drown ourselves in high-explosive light)

Es que ya lo hemos escuchado todo, así que ni se te ocurra pedirme ni un poquito de ilusión. Se apagó. Hell, no. Se quemó. Y para eso quiero a Jessie, para recoger las cenizas.

Y para que me susurre al oído mientras le intento explicar que Oli Sykes es una de mis pequeñas debilidades, y que en el fondo no quería que dejase de cantar. 

Y, ¿por qué no decirlo? Cada vez que escucho a Frank Carter decir hearts me dan ganas de ser una groupie. Wasted, baby.

Yo me quedo con Kurt, cuando me pregunta dónde dormí anoche. Dormir no sé, angel, pero yo sigo aquí, en el mismo sitio de siempre. Con la misma música de siempre, y con mi pocket band. Y con las canciones que hablan de kerosene. Y con la parafernalia. Y con las nanas de Sigur Rós, que debo de ser la única persona a la que le parecen de todo menos tristes. Y con todo lo que acabe en -core. Esperando que aquella no fuese la última mirada.