lunes, 5 de julio de 2010

Hablemos de música

La escena clave: mis ojos apuntando directamente al que posiblemente sea uno de los mejores videoclips de la historia de la música (sí, sí, y lo digo teniendo en cuenta las pequeñas obras de arte de Mr. Leto y compañía y las sorprendentes dotes de actor de Mr. Lacey). I'm Not Okay (I Promise). Y ahí empezó todo.

Es que yo antes era una niña normal, con sus gustos de persona normal, con sus decisiones de persona más o menos normal... En resumen: me gustaba la música pop. A partir de ahí, la gente suele madurar, aprender a enfrentarse a sus problemas, manejar su vida, etc. Yo no. Y no voy a culpar a Gerard Way de eso, él solo se cortó el pelo. Pero intuyo que esto va a ser algo un poquito más elaborado que pasar de típicos chicos desaliñados de Jersey que visten de traje para sus gigs a clásicos rockeros con estética punkglam de estos que tienen mucha pasta y viven en L.A. Rich vampires. Gee, solo son uniformes. Por mucho cuero, cadenas y Union Jacks que uséis. Porque a pesar de que esa preciosidad de color blanco a la que llamaban Pansy ya no esté (técnicos de la MTV, siempre están ahí cuando no se les necesita), Frank seguirá tirando pies de micro y subiéndose a baterías. Como siempre. Y mi vida, la vida (así, impersonal), you little fuck, no se va a quedar en tiempos de Revenge, no, ella sigue. Girando. Mics. Y yo no puedo alcanzarla. Ouch.


Well Jesus Christ, I'm alone again. So what did you do those three days you were dead? 'Cause this problem's gonna last more than the weekend.

Mi subconsciente no parece estar muy imaginativo (si es que alguna vez lo fue, si es que alguna vez lo estuvo... si es que tendría que serlo), pero aun así me ha regalado un segundo sueño agradable. Porque, sí, para mí un concierto de Bring Me The Horizon es algo bueno. Y aunque no lo fuese. Tenía muy buena compañía. La verdad es que es una combinación un tanto extraña, pero, ¿qué esperaba? No importa. Fue perfecto. En algún momento Sykes se calló y la voz de Jesse se hizo audible. Inventar historias dramáticas en compañía es mucho mejor, joder. Y decirle a alguien que tu vida es como una canción de GlassJAw es algo que solo se hace en sueños.

(A mí me encanta GlassJAw)

A mí me gustan los dramas... sobre todo los que acaban con Matt Davies cantándote al oído para dormir. Y ahora es cuando te digo cuál es mi peli favorita. Y también la parte vergonzosa: que la descubrí por casualidad una tarde de viernes mientras estaba sentada en la sala de (interminable) espera del dentista, porque tras media hora me decidí a coger la única revista seria a la vista. ¿La razón? Que me resultaba familiar la cara de la port... Uy, sí, es Matt Damon. Good Will Hunting. Y Will... Will forma parte de otra de esas historias sentimentalistas. Will... Will es especial y empieza a buscar su verdadero camino conduciendo por las carreteras de Massachusetts mientras suena Elliott Smith

Do you miss me, Miss Misery, like you say you do?

Los dramas y los juegos de palabras, qué le vamos a hacer.

Y luego está el pop punk, que era muy obvio que le terminaría cogiendo manía. Confieso que de cuando en cuando veo aquel vídeo de Little Things aka ESE batería de Good Charlotte al que creo no haber vuelto a ver pero que seguro sigue ahí, con su clase repleta de freaks, y con las vocecitas de uno de los Madden (Benji o Joel, siempre con la duda), y... umm, yeah, ya know what I'm sayin'. Pero I'm sorry, baby, yo vivo de emociones y me alimento de sentimientos.

Vale, creo que me comería a Geoff Rickly. Tal vez la próxima vez que se pase por aquí con Tim... con Tim y con The Lovesong Writer. Sigo esperando a que alguien me confirme que, efectivamente, es poesía autobiográfica.

There must be somewhere that cigarettes burn through the night, and the leaves don't abandon their trees to the light. Where the skies always clear and the summer never ends. Won't you take me there?

Spinning around. They look beautiful. Did you float in the air? Que pongan esto en mi funeral, por favor. Me pienso morir en otoño.

Make a wish. Hmm... Quiero... Quiero volver a ver a Jesse. ¿Cómo era? Ah, sí, uno de esos genios que tanto me obsesionan. Probablemente nos ahogaríamos en nuestra miseria. O en sus ojos. O en el mar. Like stones. Like bridges. Your body.

(We'll drown ourselves in high-explosive light)

Es que ya lo hemos escuchado todo, así que ni se te ocurra pedirme ni un poquito de ilusión. Se apagó. Hell, no. Se quemó. Y para eso quiero a Jessie, para recoger las cenizas.

Y para que me susurre al oído mientras le intento explicar que Oli Sykes es una de mis pequeñas debilidades, y que en el fondo no quería que dejase de cantar. 

Y, ¿por qué no decirlo? Cada vez que escucho a Frank Carter decir hearts me dan ganas de ser una groupie. Wasted, baby.

Yo me quedo con Kurt, cuando me pregunta dónde dormí anoche. Dormir no sé, angel, pero yo sigo aquí, en el mismo sitio de siempre. Con la misma música de siempre, y con mi pocket band. Y con las canciones que hablan de kerosene. Y con la parafernalia. Y con las nanas de Sigur Rós, que debo de ser la única persona a la que le parecen de todo menos tristes. Y con todo lo que acabe en -core. Esperando que aquella no fuese la última mirada.

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