jueves, 9 de diciembre de 2010

Deliciosos roces en cada uno de sus sentidos

Mis ídolos son de papel...

Tú me gustas aún más; tú eres la tinta. El contacto con tu piel me provoca ese absurdo y dulce calor, y me hace desvariar durante un par de extraños segundos.

Verdaderamente no disfruto del hecho de que me compartas con el metal afilado... es demasiado morboso, incluso para mí. Pero me basta con verte, con tenerte, con sentirte. Me basta con tus promesas, con tus palabras. Me basta contigo... y por supuesto que eso para nosotros es suficiente.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Sinfonía de un soleado día de junio que no pude ver (Canción Desencantada nº 46)

Vuelven los recuerdos de la cama 108 (ni siquiera era una habitación, era una simple cama con sábanas apelmazadas y olor a desinfectante) y los pasillos blancos. Memorias de gritos ahogados en lágrimas y vasos de plástico con muchas pastillas. Al menos el vaso tenía mi nombre... pero nunca supe ni sabré quién había decidido que tenía que tomar esas capsulitas; ni siquiera llegué a establecer contacto visual con esa persona. O tal vez sí... todo estaba demasiado borroso. Recordar nunca es bueno, y es especialmente desagradable ahora. Recuerdos doblados, rotos en mil pedacitos y recompuestos otra vez. Recuerdos con grietas. Recuerdos en forma de aviones de papel que vuelan sobre los recovecos de mi desgastada inspiración para acabar estrellándose en el blanco de mis ojos. Yo siempre preferí los barquitos, eran más inofensivos. Diana. Devolvedme los cordones, por favor, sin ellos se me salen las zapatillas... ¿Hay algo que pueda hacer para convenceos de que no me los ataré alrededor del cuello?

Si hay algo que me han enseñado todos estos años de espionaje de la escena (desde mi rincón, siempre desde mi rincón, con una taza de té templado entre las manos) es que algún día yo estaré en tu lugar. Lo que viene después no está escrito en ningún libro, así que solo puedo imaginarlo. Quizás podremos volar, y amar, y jugar al poker, y sobre todo, no dormir nunca. Ese día. Quizás.

Solo espero que los mejores años de mi vida estén aún por llegar. Aunque creo que seré capaz de vivir con la incertidumbre.

Lo que más me preocupa es no poder convertirme en todas las personas que necesito ser, porque realmente dudo que esta te valga. Yo...

martes, 23 de noviembre de 2010

Regálame una caja llena de objetos afilados y conviértete en una eternidad efímera, o muérete

Déjame verte, solo quiero verte. He de decir que las cortinas son horribles, no quiero saber dónde las compraste. Córrelas, o quítalas, o quémalas. Y quémame a mí con ellas. O a mi recuerdo, porque yo ya no estoy ahí, a tu lado. Pero, por favor, deja de ser una promesa eterna, así podré compartir mis entrañas contigo.

¿Por qué me retienes día tras día? Tú querrías estar haciendo esto. Morirías por ello. Morirías por él, o por alguien como él, porque él es mío. Para mí ya no es un dios, ahora está a mi altura. Ahora podemos reír e ignorarte. Ignoraos a todos. Ahora estamos de vuelta en la Tierra... y nos encanta que nos miréis. Y leer vuestra mente, y saber lo mucho que odiáis cada minuto que pasamos juntos, cada suspiro que mezclamos, cada descarga de complicidad que hay entre nosotros. O al menos esa es la imagen que damos, la que te damos a ti. ¡Hey, mírame, soy una jodida apariencia andante! Justo lo que querías... ser... Lo soy porque el resto me lo guardo para mí. Para mí, y para él.

No me creas si no quieres, pero tuvimos nuestros instantes de perfección. Segundos. Fuiste perfecta, y te admiré. Y recuerdo con una media sonrisa tantas tardes en las que ambas competíamos por unirnos a la página de Facebook con el mejor nombre, aunque ni tú ni yo quisiéramos reconocerlo. Freaks. Y me gustaba tanto... Por supuesto, nos delataban las miradas de soslayo del día siguiente... Quería ser capaz de comportarme como tú. Quería ser tú. Pero tú solo eres un espejo... rayado, borroso, empañado. No te gusta. Cámbialo. No eres lo que quieres ser. Yo lucho cada día por serlo. ¿Quién es la cobarde?

Porque si yo soy una mentirosa y tú eres una ladrona, al menos sabemos dónde duerme la otra, ¿verdad? Sí, claro que sí. Lo sabemos todo... todo. Vuelve a mirarme, clava tus pupilas en las mías y date cuenta de que podría analizar detalladamente cómo te sientes, cada maldita traza de inseguridad, cada pincelada de rabia, cada mar de miedo. Y no soy una experta en estas cosas, solo que yo un día también me sentí así. Y, eh, es una putada.

Creo que han sido demasiadas advertencias, incluso para mí. Y eso que para mí nunca es suficiente, ¿no? Yo soy la obsesiva, la maniática, la paranoica... pero esta loca al menos cree en algo, y no precisamente en un señor con barba que nos adora, nos vigila y está en cada maldito sitio en el que nosotros estamos. Y ya no creo en ti. Ya no puedo olvidar. Ya no puedo seguir esperándote toda la noche. Si hubieses sido esa persona que es capaz de enviarme mensajes hasta el mismo momento en que le vence el sueño, cada día, cada maldito día; esa persona que consigue que me levante todas las mañanas, porque la noche anterior me prometió que todo iría bien, que iba a estar conmigo, que no quiere dejarme; esa persona que me está cambiando... si lo hubieses sido quizás lo intentaría. Pero tú no eres como él. Y nunca lo serás.

...Puedes alegrarte por ello, sería demasiada responsabilidad.

No me des consejos, solucióname la vida.

Reconozco que no puedo compararme con una paradisíaca playa tropical, pero tal vez deberías aceptar que ahora yo ocupo el lugar que antes estaba reservado a la magnífica vista de tu magnífica terraza. Tal vez. Igual que tal vez yo solo intento sobrevivir. A pesar de lo que pienses, quiero sobrevivir. Ya no me importa que puedas ver cicatrices en mi brazo ni que me intentes convencer de que me crees... tú y yo sabemos que son más recientes de lo que yo te digo. ¿Y qué? Rojo. Rojo. Rojo. Sangre. Rojo. Más. Quiero más. Joder. Más. Y él. Siempre. Él. Sangre. Él ...Pero nunca, nunca pienso en ti en ese momento, no puedo sentirme culpable por nada de lo que ha pasado entre nosotras. Y por una vez en tu maldita vida podrías molestarte en mirarte a ti misma, y podrías aceptar que tu vida ya no sea tan maravillosa like it used to be, y oh, esto no, perdona... al menos ya no soy yo la víctima de tu inseguridad. Y me encanta.

Corre. Escóndete. They're coming for you.

Huye.

(Grita, joder. Grita.)

Edit: Ya no quiero rechazar mis deseos. Sois bienvenidos. Perdona que te moleste, perdona que haya interrumpido tu atormentada rutina, solo quería decirte que me voy y que no volveré, y que no quiero que me eches de menos, aunque sé que lo harás... igual que yo a ti. Pero vamos a aparentar, una vez más, que no sentimos nada, que somos rocas, que no hay nada ahí dentro gritando que quiere salir, ¿vale? Sí, sé que en esto estarás de acuerdo conmigo. Porque aquí ya no hay nada. Perdona que haya desperdiciado tantas horas de tu vida, aunque al fin y al cabo nunca las has considerado demasiado valiosas. Me alegro de haberte conocido, and I mean it. Solo que ahora estoy algo ocupada, tengo que volver a coger algo de ritmo con esto de mi vida, la tenía abandonada... demasiado tiempo tratando de imaginar la tuya. Sí, estoy ocupada... ya sabes: filosofía, economía, aprender a ser feliz, mates, más todas esas asignaturas estúpidas que algún genio ha plantado ahí, en medio de mi horario, porque ya no sabía qué más letras añadir o quitar a la jodida ley de educación. ¿Sabes? Yo lo llamaría una nueva era... and I want it to be like legendary. 

When we were young we used to say that you only hear the music when your heart begins to break. Well, tell me something, does it hurt? Does it really hurt? 'Cause I bet it fucking does.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Conquistemos el planeta rojo, tú y yo, así para empezar

¿Cómo empiezo? (Aparte de con un: "Sííí, gracias Blogger in Draft, por ser tan majo y dejarme poner la basura que escribo junto a mi Oli.") Sí, vale, es otra entrada más, ¿no? Pues no. No lo es. Es casi como mi primera entrada... supongo que he decidido empezar de nuevo, y este blog forma parte de ese nuevo comienzo. Claro que, se me presenta un (gran) problema. Siempre he pensado que para poder aspirar a escribir algo mínimamente interesante, tu vida tiene que estar llena de mierda. Mierda temporal, quizás, pero mierda al fin y al cabo. Tal vez es simplemente porque admiro a un puñado de magníficos letristas, todos drogadictos y/o alcohólicos... a veces incluso con tendencias suicidas. Admiro que sean capaces de hablar de ello, de canalizarlo en forma de palabras. Porque... cuando te viene encima un puto torrente de sentimientos, cuando intentas agarrarlos y sientes que es como atrapar humo... ¿de verdad que puedes hacer algo más que darte cabezazos continuamente contra la pared?

¿Y qué haces cuando todos los fantasmas se han largado? ¿Les persigues? Imposible, ellos corren más. Bueno, de hecho no corren, pero creo que se me entiende. Dios, ¿por qué hablo de fantasmas? ¿Y cómo se supone que son? Ojalá fuera uno (¿uno? ¿una? ¿los fantasmas tienen sexo?)... así podría escapar. O, bueno, quizás ya no quiero escapar, o al menos no muy lejos. Porque de eso hablaba, de empezar desde cero (por quinta vez, vale, pero siempre es como la primera), y de quedarme aquí, desde luego.


¿Qué haces? Sigues escribiendo. Así que...

...Vale, si lees esto, olvida todo lo que he dicho... las introducciones nunca han sido mi fuerte. I'll keep it short... or at least I'll try to. Te presento a Daisy, es una niña dulce que solo busca un poquito de cariño y un montón de pseudónimos. En el fondo, claro, porque si la conoces seguro que te asustarán su sensibilidad, su humor y posiblemente su dependencia; y querrás salir corriendo... y te darás cuenta de que estás atrapado... y serás feliz, por primera vez en tu vida, serás feliz de verdad, porque ella lo será, y sabes lo mucho que os necesitáis mutuamente. Ya sabe cuál es su estilo, sabe que ese estilo ni siquiera tiene un nombre... y eso es suficiente. Ya no quiere más alteregos (de momento), lo que la ha llevado a bautizar a su gatita con el mismo nombre que la maravillosa reina del baile. Quiere ser una experta bailando electropunk. Quiere saber por qué todos los indierockers son iguales. Quiere volver a ver a Leto en directo. Quiere tener una camiseta que diga Be excellent to each other. Quiere sonreír por lo bien que le queda el eyeliner azul e ir un poquito despeinada. Quiere ahogarse en un abrazo (el tuyo a ser posible). Quiere destruir su castillo de naipes para volver a construirlo desde los cimientos; porque era perfecto, sí, pero no era bonito, no lo suficiente... y tiene que ser bonito, requisito indispensable. Sí, tiene todos los ingredientes de un oscuro cóctel emo, y no le termina de gustar, pero mírala, es adorable. Es adorable y te encanta sentirla a tu lado. Y podría recitarte de memoria todo el guión de Fight Club mientras sueña con ser Marla Singer; porque no quiere más nostalgia, solo a su Edward Norton, y las palabras salen solas. ¡Ah, sí! También le gusta el material escolar. Sí, le gusta mucho, y no solo el eternamente mágico momento de estrenarlo. Los bolis son una alternativa a su adicción, y el olor de los rotuladores la relaja... demasiado. Ha vuelto a caer, pero se siente genial. Es nueva, y es toda tuya... una canción más y es toda tuya. Ábrela y disfrútala, saboréala, tócala... deléitate, porque tal vez este momento no se vuelva a repetir nunca jamás. ¿Has dicho que puedes salvarla? ¿He oído bien? Sí, claro que puedes salvarla, ahora sí. Y creo que eso es todo lo que tiene que decir. Sospecho que esto es todo lo que quiere ser.

martes, 17 de agosto de 2010

This is Holden Caulfield:

'You don't like anything that's happening.'
It made me even more depressed when she said that.
'Yes I do. Yes I do. Sure I do. Don't say that. Why the hell do you say that?'
'Because you don't. You don't like any schools. You don't like a million things. You don't.'
'I do! That's where you're wrong - that's exactly where you're wrong! Why the hell do you have to say that?' I said. Boy, was she depressing me.
'Because you don't,' she said. 'Name one thing.'
'One thing? One thing I like?' I said. 'Okay.'
The trouble was, I couldn't concentrate too hot. Sometimes it's hard to concentrate.
'One thing I like a lot you mean?' I asked her.
She didn't answer me, though. She was in a cockeyed position way the hell over the other side of the bed. She was about a thousand miles away. 'C'mon, answer me,' I said. 'One thing I like a lot, or one thing I just like?'
'You like a lot.'
'All right,' I said. But the trouble was, I couldn't concentrate. About all I could think of were those two nuns that went around collecting dough in those beat-up old straw baskets. Especially the one with the glasses with those iron rims. And this boy I knew at Elkton Hills. There was this one boy at Elkton Hills, named James Castle, that wouldn't take back something he said about this very conceited boy, Phil Stabile. James Castle called him a very conceited guy, and one of Stabile's lousy friends went and squealed on him to Stabile. So Stabile, with about six other dirty bastards, went down to James Castle's room and went in and locked the goddam door ant tried to make him take back what he said, but he wouldn't do it. So they started in on him. I won't even tell you what they did to him - it's too repulsive - but he still wouldn't take it back, old James Castle. And you should've seen him. He was a skinny little weak-looking guy, with his wrists about as big as pencils. Finally, what he did, instead of taking back what he said, he jumped out the window. I was in the shower and all, and even I could hear him land outside. But I just thought something fell out the window, a radio or a desk or something, not a boy or anything. Then I heard everybody running through the corridor and down the stairs, so I put on my bathrobe and I ran downstairs too, and there was old James Castle laying right on the stone steps and all. He was dead, and his teeth, and blood, were all over the place, and nobody would even go near him. He had on this turtleneck sweater I'd lent him. All they did with the guys that were in the room with him was expel them. They didn't even go to jail.
That was about all I could think of, though. Those two nuns I saw at the breakfast and this boy James Castle I knew at Elkton Hills. The funny part is, I hardly even know James Castle, if you want to know the truth. He was one of these very quiet guys. He was in my math class, but he was way over on the other side of the room, and he hardly ever got up to recite or go to the blackboard or anything. Some guys in school hardly ever get up to recite or go to the blackboard. I think the only time I ever even had a conversation with him was that time he asked me if he could borrow this turtleneck sweater I had. I damn near dropped dead when he asked me, I was so surprised and all.  I remember I was brushing my teeth, in the can, when he asked me. He said his cousin was coming up to take him for a drive and all. I didn't even know he knew I had a turtleneck sweater. All I knew about him was that his name was always right ahead of me at roll call. Cabel, R., Cabel, W., Castle, Caulfield - I can still remember it. If you want to know the truth, I almost didn't lend him my sweater. Just because I didn't know him too well.
'What?' I said to Phoebe. She said something to me, but I didn't hear her.
'You can't even think of one thing.'
'Yes, I can. Yes, I can.'
'Well, do it, then.'
'I like Allie,' I said. 'And I like doing what I'm doing right now. Sitting here with you, and talking, and thinking about stuff, and -'
'Allie's dead - You always say that! If somebody's dead and everything, and in Heaven, then it isn't really -'
'I know he's dead! Don't you think I know that? I can still like him, though, can't I? Just because somebody's dead, you don't just stop liking them, for God's sake - especially if they were about a thousand times nicer than the people you know that're alive and all.'
Old Phoebe didn't say anything. When she can't think of anything to say, she doesn't say a goddam word.
'Anyway, I like it now,' I said. 'I mean right now. Sitting here with you and just chewing the fat and horsing -'
'That isn't anything really!'
'It is so something really! Certainly it is! Why the hell isn't it? People never think anything is anything really. I'm getting goddam sick of it.'
'Stop swearing. All right, name something else. Name something you'd like to be. Like a scientist. Or a lawyer or something.'
'I couldn't be a scientist. I'm no good in science.'
'Well, a lawyer - like Daddy and all.'
'Lawyers are all right, I guess - but it doesn't appeal to me,' I said. 'I mean they're all right if they go around saving innocent guys' lives all the time, and like that, but you don't do that kind of stuff if you're a lawyer. All you do is make a lot of dough and play golf and play bridge and buy cars and drink Martinis and look like a hot-shot. And besides. Even if you did go around saving guys' lives and all, how would you know if you did it because you really wanted to save guys' lives, or because you did it because what you really wanted to do was be a terrific lawyer, with everybody slapping you on the back and congratulating you in court when the goddam trial was over, the reporters and everybody, the way it is in the dirty movies? How would you know you weren't being a phony? The trouble is, you wouldn't.'
I'm not too sure old Phoebe knew what the hell I was talking about. I mean she's only a little child and all. But she was listening, at least. If somebody at least listens, it's not too bad.
'Daddy's going to kill you. He's going to kill you,' she said.
I wasn't listening, though. I was thinking about something else - something crazy. 'You know what I'd like to be?' I said. 'You know what I'd like to be? I mean if I had my goddam choice?'
'What? Stop swearing.'
'You know that song " If a body catch a body comin' through the rye"? I'd like -'
'It's "If a body meets a body coming through the rye"!' old Phoebe said. 'It's a poem. By Robert Burns.'
'I know it's a poem by Robert Burns.'
She was right, though. It is 'If a body meet a body coming through the rye.' I didn't know it then, though.
'I thought it was "If a body catch a body,"' I said. 'Anyway, I keep picturing all these little kids playing some game in this big field of rye and all. Thousands of little kids, and nobody's around - nobody big, I mean - except me. And I'm standing on the edge of some crazy cliff. What I have to do, I have to catch everybody if they start to go over the cliff - I mean if they're running and they don't look where they're going I have to come out from somewhere and catch them. That's all I'd do all day. I'd just be the catcher in the rye and all. I know it's crazy, but that's the only thing I'd really like to be. I know it's crazy.'
Old Phoebe didn't say anything for a long time. Then, when she said something, all she said was, 'Daddy's going to kill you.'
'I don't give a damn if he does,' I said.

lunes, 12 de julio de 2010

What's life like bleeding on the floor? #1

Daisy's Journal. Day #1. 12/07/10

Pensaba hacer una especie de introducción, pero la verdad es que no terminaba de quedar como yo esperaba. Too fucking poor. Y, por otra parte, pensándolo bien, no veo la necesidad. This is me, always trying to find a reason...

Me he dado cuenta de que, por mucho que me empeñe, no puedo controlar estos altibajos que ahora son mi vida en su totalidad. Me viene a la mente un fragmento de Tearjerker de los Red Hot Chili Peppers: When highs are the lows, and lows are the way... so hard to stay. Pero aún no me adentraré en el tema Kurt Cobain. Altibajos: pasar de GlassJAw a Sigur Rós, y de Sigur Rós a My Chemical Romance. A mi adorado Revenge. Ese disco es el que más me ha influido de todos los que he escuchado. What's life like bleeding on the floor? Hey, I've got another question: And what's life like without it? Here's the answer: Same crap, man. Y es que eso es algo que tampoco pude controlar. Lo he pensado muchas veces, pero apenas he sido capaz de hablarlo, porque es demasiado tabú. ¿Es bueno? ¿Es malo? La verdad es que siempre he preferido no hacer clasificaciones; en parte por comodidad, en parte por que me parece una estupidez sin sentido. Self-harming is not the way, okay. Pero es que yo nunca pretendí que lo fuese. Yo no tenía un guión preparado, joder; ni siquiera pensaba que tuviese que haber un camino. Simplemente es una forma de canalizar mis emociones, la única que encontré, por muy triste que parezca. It ain't the mark or the scar that makes you one. A veces me pregunto qué hubiera pasado si no lo hubiera hecho, y cuando lo hago me obligo a dejar de pensarlo, porque no me gusta lo que veo. Me he empapado mucho del tema, he buscado información, gente que lo hace, gente que lo ha dejado, tips, de todo. De vez en cuando me sorprendía a mí misma pensando que todo esto no iba conmigo. A pesar de todo, hace aproximadamente (no sabría decir si más o menos) un mes que lo dejé; me obligaron las circunstancias. Por lo tanto, no tuve tiempo de reflexionar ni de sopesar qué sería lo mejor; simplemente tuve que parar. Y mentiría si dijese que desde aquel día no he vuelto a pensarlo, a necesitarlo. What's life like bleeding on the floor? No es agradable, no. Pasado un tiempo tampoco es doloroso, te acostumbras a ello. No sabría explicar por qué, pero te hace odiarte. Mi tan repetido llenar un vacío. Just to feel something. Viene a ser lo mismo, ¿no? En cierto modo, llega a ser adictivo: no sabes cuando parar, es más, no quieres parar; al igual que sabes que puede que no se haya acabado. Me cuesta decirlo, pero aun así, por un tiempo consigues no estar fuera de lugar, porque durante esos minutos no tienes que buscar tu lugar en el mundo.

Sin darme cuenta acabo hablando en segunda persona.

Y lo que se me pasa ahora por la cabeza es que tal vez ser así implique tener que vivir en esta montaña rusa. Hasta ahora, han sido dos meses extraños, ajetreados, inexplicables. Hospitales, médicos, vigilancia, psiquiatras, psiquiátricos, pastillas; cosas de las que es complicado hablar. Cosas que, inevitablemente, me han afectado. Y ahora que estoy convencida de que ya no soy yo, de que esto me ha cambiado, es cuando me pregunto si seré capaz de sobrellevarlo. Mientras intento buscar una respuesta (otra más), sigo dentro de este sinsentido que es ahora mi vida.


suckersfortragedies.

La verdad es que yo no lo llamaría "tierno y frágil" precisamente...

Se quedó paralizada, pensando. Nunca antes en su vida había sentido una añoranza así. Quería que Mikael Blomkvist llamara a su puerta y... ¿qué? ¿Que la cogiera en sus brazos? ¿Que la llevara apasionadamente al dormitorio y le arrancara la ropa? No, en realidad, solo quería su compañía. Quería oírle decir que la quería por ser quien era, que era especial en su mundo, en su vida. Quería que le diera una prueba de amor, no solo de amistad y compañerismo. "Me estoy volviendo loca", pensó.

Dudaba de sí misma. Mikael Blomkvist vivía en un mundo poblado de gente con profesiones respetables y vidas ordenadas; todo muy maduro y adulto. Sus amigos hacían cosas, aparecían por la tele y salían en los titulares. "¿Para qué te serviría yo?" El terror más grande de Lisbeth Salander, tan grande y tan negro que había adquirido dimensiones fóbicas, era que la gente se riera de sus sentimientos. Y de repente le pareció que tenía toda su autoestima, la que tanto trabajo le había costado levantar, por los suelos.

Fue entonces cuando tomó una decisión. Le llevó horas reunir todo el coraje necesario, pero tenía que verlo y contarle cómo se sentía.

Cualquier otra cosa resultaba insoportable.

Necesitaba una excusa para llamar a su puerta. Todavía no le había regalado nada por Navidad, pero sabía lo que le iba a comprar. En una tienda de cosas antiguas había visto una serie de carteles publicitarios de hojalata de los años cincuenta, con figuras en relieve. Uno representaba a Elvis Presley con una guitarra en la cadera. Le salía un bocadillo, como los de los cómics, que contenía la frase Heartbreak Hotel. Lisbeth no tenía el más mínimo gusto para la decoración de interiores, pero incluso ella se dio cuenta de que el cartel quedaría estupendamente en la casita de Sandhamn. Costaba setecientas ochenta coronas, pero ella, por principios, regateó el precio, que se quedó en setecientas. Se lo envolvieron para regalo, lo cogió bajo el brazo y se fue paseando hacia su casa de Bellmansgatan.

En Hornsgatan, por casualidad, le echó un vistazo al Kaffebar y, de repente, descubrió a Mikael saliendo en compañía de Erika Berger. Él le decía algo a Erika y ella se reía poniéndole un brazo alrededor de la cintura y dándole un beso en la mejilla. Desaparecieron por Brännkyrkagatan en dirección a Bellmansgatan. Sus gestos no dejaban lugar a malentendidos: resultaba obvio lo que tenían en mente.

El dolor fue tan inmediato y detestable que Lisbeth se detuvo en seco, incapaz de moverse. Una parte de ella quiso correr tras ellos. Quería coger el cartel de hojalata y usar el afilado borde para cortar en dos la cabeza de Erika Berger. Sin embargo, no hizo nada. Los pensamientos se arremolinaban en su mente. "Análisis de consecuencias." Al final, se tranquilizó.

"Salander, eres una idiota deplorable", se dijo en voz alta.

Dio la vuelta y se fue a casa, a su recién limpiado apartamento. Cuando pasaba por Zinkensdamm se puso a nevar. Tiró a Elvis en un contenedor de basura.

suckersfortragedies.

lunes, 5 de julio de 2010

Hablemos de música

La escena clave: mis ojos apuntando directamente al que posiblemente sea uno de los mejores videoclips de la historia de la música (sí, sí, y lo digo teniendo en cuenta las pequeñas obras de arte de Mr. Leto y compañía y las sorprendentes dotes de actor de Mr. Lacey). I'm Not Okay (I Promise). Y ahí empezó todo.

Es que yo antes era una niña normal, con sus gustos de persona normal, con sus decisiones de persona más o menos normal... En resumen: me gustaba la música pop. A partir de ahí, la gente suele madurar, aprender a enfrentarse a sus problemas, manejar su vida, etc. Yo no. Y no voy a culpar a Gerard Way de eso, él solo se cortó el pelo. Pero intuyo que esto va a ser algo un poquito más elaborado que pasar de típicos chicos desaliñados de Jersey que visten de traje para sus gigs a clásicos rockeros con estética punkglam de estos que tienen mucha pasta y viven en L.A. Rich vampires. Gee, solo son uniformes. Por mucho cuero, cadenas y Union Jacks que uséis. Porque a pesar de que esa preciosidad de color blanco a la que llamaban Pansy ya no esté (técnicos de la MTV, siempre están ahí cuando no se les necesita), Frank seguirá tirando pies de micro y subiéndose a baterías. Como siempre. Y mi vida, la vida (así, impersonal), you little fuck, no se va a quedar en tiempos de Revenge, no, ella sigue. Girando. Mics. Y yo no puedo alcanzarla. Ouch.


Well Jesus Christ, I'm alone again. So what did you do those three days you were dead? 'Cause this problem's gonna last more than the weekend.

Mi subconsciente no parece estar muy imaginativo (si es que alguna vez lo fue, si es que alguna vez lo estuvo... si es que tendría que serlo), pero aun así me ha regalado un segundo sueño agradable. Porque, sí, para mí un concierto de Bring Me The Horizon es algo bueno. Y aunque no lo fuese. Tenía muy buena compañía. La verdad es que es una combinación un tanto extraña, pero, ¿qué esperaba? No importa. Fue perfecto. En algún momento Sykes se calló y la voz de Jesse se hizo audible. Inventar historias dramáticas en compañía es mucho mejor, joder. Y decirle a alguien que tu vida es como una canción de GlassJAw es algo que solo se hace en sueños.

(A mí me encanta GlassJAw)

A mí me gustan los dramas... sobre todo los que acaban con Matt Davies cantándote al oído para dormir. Y ahora es cuando te digo cuál es mi peli favorita. Y también la parte vergonzosa: que la descubrí por casualidad una tarde de viernes mientras estaba sentada en la sala de (interminable) espera del dentista, porque tras media hora me decidí a coger la única revista seria a la vista. ¿La razón? Que me resultaba familiar la cara de la port... Uy, sí, es Matt Damon. Good Will Hunting. Y Will... Will forma parte de otra de esas historias sentimentalistas. Will... Will es especial y empieza a buscar su verdadero camino conduciendo por las carreteras de Massachusetts mientras suena Elliott Smith

Do you miss me, Miss Misery, like you say you do?

Los dramas y los juegos de palabras, qué le vamos a hacer.

Y luego está el pop punk, que era muy obvio que le terminaría cogiendo manía. Confieso que de cuando en cuando veo aquel vídeo de Little Things aka ESE batería de Good Charlotte al que creo no haber vuelto a ver pero que seguro sigue ahí, con su clase repleta de freaks, y con las vocecitas de uno de los Madden (Benji o Joel, siempre con la duda), y... umm, yeah, ya know what I'm sayin'. Pero I'm sorry, baby, yo vivo de emociones y me alimento de sentimientos.

Vale, creo que me comería a Geoff Rickly. Tal vez la próxima vez que se pase por aquí con Tim... con Tim y con The Lovesong Writer. Sigo esperando a que alguien me confirme que, efectivamente, es poesía autobiográfica.

There must be somewhere that cigarettes burn through the night, and the leaves don't abandon their trees to the light. Where the skies always clear and the summer never ends. Won't you take me there?

Spinning around. They look beautiful. Did you float in the air? Que pongan esto en mi funeral, por favor. Me pienso morir en otoño.

Make a wish. Hmm... Quiero... Quiero volver a ver a Jesse. ¿Cómo era? Ah, sí, uno de esos genios que tanto me obsesionan. Probablemente nos ahogaríamos en nuestra miseria. O en sus ojos. O en el mar. Like stones. Like bridges. Your body.

(We'll drown ourselves in high-explosive light)

Es que ya lo hemos escuchado todo, así que ni se te ocurra pedirme ni un poquito de ilusión. Se apagó. Hell, no. Se quemó. Y para eso quiero a Jessie, para recoger las cenizas.

Y para que me susurre al oído mientras le intento explicar que Oli Sykes es una de mis pequeñas debilidades, y que en el fondo no quería que dejase de cantar. 

Y, ¿por qué no decirlo? Cada vez que escucho a Frank Carter decir hearts me dan ganas de ser una groupie. Wasted, baby.

Yo me quedo con Kurt, cuando me pregunta dónde dormí anoche. Dormir no sé, angel, pero yo sigo aquí, en el mismo sitio de siempre. Con la misma música de siempre, y con mi pocket band. Y con las canciones que hablan de kerosene. Y con la parafernalia. Y con las nanas de Sigur Rós, que debo de ser la única persona a la que le parecen de todo menos tristes. Y con todo lo que acabe en -core. Esperando que aquella no fuese la última mirada.

domingo, 27 de junio de 2010

Romance

They come by night, cruising in their uniforms and their dances down the damp city streets, swinging along like mad weekend lovers to the stereo sound of liberation. They come as witnesses, spectators and participators, crazy, wild and drunk on love and noise. The speakers explode and we are blinded by a wall of sound, screams, beats. The movement flows through the room as the band is on fire, flying across the stage. Naive, beautiful, yet serious and scarred. The skinny, feminine looking singer touches his lips in a signal and gesture of communication and revolt. Wisdom flows like water and the new name, this new beginning, is like the bullet that the C.I.A. killed Kennedy with: relentless and hard. 2000 years of convention all gone up in smoke with a stroke of the burning guitar that Kristofer gently holds, caressing  it like it's his baby, cause tonight it is. The beat hypnotises as the heat is felt through the room and we all take part knowing that revolution never felt more alive. David looks out over the stage and with the twist of a stick he takes us into places we never even thought existed where we believe and know for real that this is the time to live, fight, steal a kiss and eagerly join in. Get down, they scream, and we all get down, we all get with it and we take the plunge cause it feels good and when Jon, heavenly looking, stares into our eyes we know that nothing is wrong, that we will walk on water and look at each other with amazement. It's a night of magic and every note hits like a hammer. The smell of perspiration and perfume is flowing through the air as we hold each other tight, moving along to the manifesto. This could be the shape of punk to come,  liberation theology in practise, togetherness spiting the dividers and rulers, the sum of our parts forming the gag in the mouth that voices the status quo, woven into fabric with every last thread of our defiance, sewn to fit like the shirt on my back. Or it could be just another sleepless midnight punk romance.


suckersfortragedies.

miércoles, 9 de junio de 2010

I am heavensent, don't you dare forget

¿Me permites que te diga una cosita? Desde mi incalculable egoísmo te diré que eres la persona más egoísta que jamás ha entrado en mi burbuja. Solo quiero olvidarte. A mi manera. Es lo que quieres, que te olvide, ¿verdad? Entonces no me digas que lo haces porque yo no puedo separarte de mí. No, dímelo claro. No soy una niñita pequeña a la que puedes robarle su caramelo tantas veces quieras y después decirle que ha sido culpa suya porque no lo ha cuidado lo suficiente. Y hoy no pretendo que esto que escribo quede medianamente bonito, hoy no pretendo contar una historia con metáforas, no. ¿Por qué iba a usarlas? Llevo tres horas sin parar de llorar por culpa tuya. Y las que me quedan, porque como tú dices, no me merezco que me des explicaciones. Siempre, siempre, siempre he sido sincera contigo, hasta más no poder. Y si quieres me puedes decir que la música que escucho me condiciona, y no al revés, y que eso no es bueno, y que todo esto no es bueno para ti. Pues yo no escucho a Coldplay. ¿Y por qué coño dice la wikipedia que tocan rock alternativo? No lo es. Alternativo, joder, ¿es tan difícil de aceptar? Sí, parece que sí, porque todos lo han pensado siempre, y ahora también tú. Y uno de esos genios que tanto me obsesionan habla de lo difícil que es ser siempre sincero con la persona a la que quieres. Escucha la canción, escucha esa maldita canción otra vez y dime si no te dice nada. No sabes el daño que me hace cada una de esas palabras. No sabes lo que la odio. Por muy brillante que sea, por mucho que sea Brand New. La odio casi tanto como a mí por haber conseguido esto. La odio porque te sigo creyendo, y te seguiré creyendo digas lo que digas, hagas lo que hagas. Pues yo, esa personita débil y frágil, nunca te he ocultado nada. Absolutamente nada. ¿Quieres que te lo vuelva a decir? Te quiero. Como nunca he querido a nadie. Has conseguido que me enganche a ti. Ahora me dejas tirada. Has conseguido que te eche de menos a cada puto segundo que pasa. Y tus lágrimas, claro, serán más amargas que las mías. Las mías saben a rimmel. Aunque yo diría que he podido probar todas mis sombras de ojos, todos mis eyeliners. Porque, adelante, sigue pensando que no eres un hipócrita al decir esto: todo me afecta demasiado. Tienes todo el derecho del mundo a culparme a mí, por supuesto, y lo digo sin ningún tipo de ironía. Ya te lo dije, solo soy un puto problema. Especial, diferente, pero un puto problema al fin y al cabo. Y tú no puedes seguir así. No me digas que quieres regularlo, poner un poco de distancia, no; dime que quieres irte, que me quieres abandonar, dilo. Ya he escuchado muchas cosas amargas que han venido de ti, no tienes por que preocuparte. Además, así mis lágrimas serán como las tuyas. Tú no me quieres, tú no tendrías por que ser sincero... pero joder, dímelo. Estoy en esto por ti. Y no te imaginas lo que te agradezco todo lo que has hecho hasta ahora, todo lo que has sufrido. Y me dijiste que no te irías, que no me dejarías. ¿Crees que he repetido la jodida rutina 19 veces porque no me importaba nada? ¿Crees que lo empecé porque no me importaba nada? No... Pero ¿sabes qué? Hoy no me importa nada, y hoy serán 20. Y lo mejor es que ya no tienes que preocuparte por mí.

¿Sabes lo que no te perdono?

Me has estropeado un día de lluvia.

lunes, 7 de junio de 2010

The prom queen

6 de junio de 2010

"No creo en las casualidades". O al menos eso es lo que dicen en las pelis americanas, o tal vez solo en las que veo yo. ¿Entonces nadie cree en ellas? Ya nadie cree en el último baile. Quizás ni siquiera en el primero. No sabría decir cuál de los dos es más especial. Y mientras lo estoy decidiendo, alguien dispara a la reina del baile. Y en vuestras caras se aprecia claramente que pensáis que se lo tenía merecido, por llamar la atención. No penséis eso; todos la mirabais. Dejad de buscar al culpable; cualquiera de vosotros lo habría hecho. Hipó... ¿Y qué importa que sea el primero o el último? Podríamos volver a encontrarnos otra vez, por casualidad. Así que mírame a mí. Yo nunca quise ser como ella, yo solo siento indiferencia. Aunque su vestido era bonito... una pena que ahora esté salpicado por cientos de gotitas color rubí. Pero mírame a mí. Ya estabas haciéndolo antes, cuando nadie nos miraba a nosotros. ¿Ahora te importa lo que piensen? ¿Ahora ya no te importo yo? Eso no es justo, porque a mí solo me importas tú. Así que no me digas que me llevas a casa, ahora no. Quédate, solo un ratito más, quédate. Yo quiero seguir bailando. Yo quiero tener alas. Yo quiero creer en las casualidades.

Porque casualmente ayer tuve un sueño maravilloso.

Porque no tiene nada que ver con que ayer fuese una niña buena.

Porque fue una casualidad, y me estaba esperando. Fue una casualidad y no quiero decirle adiós. No quiero que se vaya a dormir.

Discúlpame un momento, tengo que ir a retocarme. Intenta no echarme mucho de menos, ¿vale?

Ya estoy en el baño, y casi sin darme cuenta vuelvo a estar otra vez sentada en el suelo. ¿Por qué siempre está tan frío? No lo sabes, pero ya me lo explicarás algún otro día, cuando vea en tus ojos que quieres resolver todas mis incógnitas. Y no debería haberme quedado en casa ayer, porque ahora tengo más ganas que nunca de estar aquí. Salid todas, quiero estar sola, ahora sí. Pintalabios rojo. Alivio. Deja de susurrar. Ya lo dijo dios, digo, Morrissey: "Es tan fácil reír, es tan fácil odiar"... y mejor me olvido del resto, porque volvería a perder yo. Es fácil, así que tiene que ser odio. Odio disfrazado de adrenalina. Roja y brillante. Adrenalina, y me quedo sin aire. La rabia me impide respirar pausadamente. Me quedo un rato mirando fijamente a mis piernas, recuperándome, demasiado fuera de aquí como para poder pensar. Y ahora sí, un poco más, solo un poco más. Ya. Voy a parar. Duele, y no solo físicamente, aunque eso también lo noto; duele, y quiero vomitar, y me mareo, y... espera, vuelve atrás: "lo noto". Llevaba días sin sentir nada, actuando como una máquina, y ahora... ahora estoy temblando, y noto el cosquilleo de las lágrimas resbalando por mi cara, y las veo caer directamente a mis piernas. Déjame saborear este momento, por favor, deja que me sumerja en la cadencia de la música, deja que me olvide del mundo. Pero de repende la canción se queda en silencio, esperándome, y llega otra, pero todo está demasiado nublado para poder distinguirla. Solo sé que me está reprochando algo, y que me vuelvo a quedar sin aire. Y quiero seguir. Y sigo. Y ver el camino que dibuja esa gota oscura, bajando lentamente a ningún sitio en particular, es lo único que consigue que me tranquilice. Así que ya me voy, porque seguro que me estás esperando.

Salgo. El mundo sigue siendo borroso, y confuso. Como yo. Todo da vueltas, pero tú estás ahí, de pie, parado, esperando. Sonriendo. Y aparece esa melodía que has escuchado millones de veces, que es inconfundible, y que ahora te parece aun más bonita que la primera vez. Porque a falta de estrellas tenemos canciones de cuna. Pero esta no está desencantada, esta debe de ser la canción más bonita del mundo; porque no sé lo que dice, no, nunca aprendí islandés, pero imagino que me pide que me deje llevar. Y yo lo hago, porque ¿quién le negaría algo a la rosa de la victoria?

Ponla otra vez, por favor. Deja que me guíe. Solo quiero escucharla. Una vez más.

Ahora para el tiempo y déjame vivir dentro de ella. Solo una vez más.

Y yo tampoco quiero ir a dormir, así que deja de recordarme la hora que es. Ya tengo un maldito reloj que se encarga de (recordarme lo que estoy haciendo) decirme la hora. Sí, son las 3:02, lo sé. Pero no quiero dormir, porque hoy no habrá ningún sueño efímero cuyo dulce sabor dure toda la noche. Porque mañana las sábanas volverán a estar manchadas. Casualidades. Porque no quiero seguir llorando. Y no me preguntes por qué lloro, lo sabes de sobra: ha vuelto ella, la reina del baile, y está más deslumbrante que nunca. Y tú no me lo quieres decir, pero yo ya no brillo. Tú no me quieres decir nada. No, no, deja de mirarla. Mírame a mí, estoy aquí, a tu lado. Ella no es lo que quieres... Y esta vez le he disparado yo. Pero ¿por qué no me miras ahora? Ahora ella ya no está. Mira, ya he dejado de llorar, ya casi no se nota. No, no te vayas, por favor, no te vayas porque... este es el último baile.

Ya no queda nada, se han ido todos. Y la fiesta se ha acabado. No me has llevado a casa, pero no importa, ya solo tengo que dormir. Pero no puedo, y sigo aquí, aunque todo esté dicho y hecho. No puedo dormir, estoy sola, estoy perdida. Intento acurrucarme, hacerme compañía. No funciona, quiero olvidarme de mí, quiero dejar de verme. Vete, joder, vete. Estás consiguiendo que todos me dejen aquí, que se olviden de mí. Vete, porque yo solo quiero un abrazo, porque nunca me han dado uno de verdad. Vete, porque yo ya tendría que haber dejado de llorar. Vete, porque si tú estás aquí no vendrá nadie. Vete, porque yo no necesito un final feliz... solo un abrazo.

Vindurinn
Og útilykkt af hárinu þínu
Ég anda eins fast og ég get
Með nefinu mínu


Hoppípolla
Í engum stígvélum
Allur rennvotur. Rennblautur
Í engum stígvélum


Og ég fæ blóðnasir
En ég stend alltaf upp