domingo, 27 de febrero de 2011

Pienso en ti y ahora me encantaría que no te fueses

Nada en común. Y las diferencias se han largado también. Es plastilina, es moldeable, es verde. Prometes y prometes, cambios y más cambios, y eres la misma. Quizás con un lado dulce aún sin explorar, y tal vez algo más desesperada si cabe. Análisis. Dios, siempre se ha reducido a ti. Mi pequeña indecisa, que me estaba buscando y yo sin saberlo; que me estaba esperando, y yo llegaba tarde. Aléjate de mí, que muerdo. Pues yo te pienso cuidar como nadie lo ha hecho nunca. Esa apúntamela: otro plan irrealizable de los míos, otra ilusión anticipada, otra cosa que sé que no seré capaz de conseguir. Que no, que yo te quiero, que yo estoy aquí, que será extraño volver a mirar las calorías que tiene un yogur, pero que yo te quiero... que en el fondo eres una cosita adorable. Que vengas de una vez.

- ¿Qué escuchas?
- Lo de siempre.

- ¿Qué lees?
- Lo de siempre.

- ¿Qué piensas?
- Lo de siempre.

Si quieres te puedes quedar con tus preocupaciones acerca del futuro. Pero vamos a cambiar.

sábado, 12 de febrero de 2011

Diccionario de sentimientos

A ver... Q, R, S, T. Aquí. Tú. Tú eres mi debilidad. Lo eres ahora y lo serás siempre. Igual que un fumador será un fumador para toda su vida, y un alcohólico, y alguien que se autolesiona. Porque sabemos muy bien que usar un rotulador rojo para emular la sangre caliente serpenteando por la muñeca primero y por el pálido brazo después, no funciona. No relaja. Como esnifarlo. No relaja, no tanto. Y por consiguiente, no creemos en ello. 

Me dejas porque no crees en la alternativa, porque la adicción lo es todo. Adicción: ahora se reduce a un par de paracetamoles cada noche... y alguna otra cosa que encuentre por ahí. De todas formas, es una autodestrucción que ya no podremos compartir nunca más.

La chica de la sonrisa rota, la que está tan cansada de vivir una mentira, la que se niega a darle importancia a los detalles; esa chica, a la que yo misma tuve el privilegio de conocer, decía que lo primordial era que me deshiciera de la obsesión. Qué ingenua. Qué falta de dignidad. De ti, por supuesto. Ya no hablo con ella.

Y he fracasado en mi intento por conseguir atraparte. Consecuencia: lo sabes absolutamente todo de mí. Me da miedo. Me da miedo, me hace vulnerable y no me gusta. Solo prométeme que no lo volverás a hacer, estúpida... me has dado un susto de muerte.

Quizás haya algunas palabras que no entiendes. Tranquilo, he pensado en todo.

Debilidad: Volver a ti. Después de dos malditas semanas, volver a ti.

Fracaso: Volver a ti. Que me rechaces, y aun así seguir volviendo a ti.

Falta de dignidad: Volver a ti. Llorar hasta más no poder, y de nuevo, volver a ti.

Autodestrucción: Volver a ti. Después de las repetidas humillaciones y el constante desprecio, volver a ti.

Obsesión: Volver a ti. Conseguir llenar mi vida, y en el primer minuto vacío, decidir volver a ti.

Ingenuidad: Volver a ti. A pesar de que haya pasado bastante tiempo desde que te lo he pedido por última vez, yo sigo esperando que me dejes volver a ti.

Adicción: Volver a ti. Ya no te quiero, me lo repito a todas horas. Pero ¿qué puedo hacer si lo único que deseo es volver a ti?

Estupidez: Volver a ti. Una vez más, volver a ti.

¿Me quieres? ...Digas lo que digas, ya sabes lo que haré.

lunes, 7 de febrero de 2011

¿Te refieres a esto?

Llegó la hora, la hora de empezar. ¿Sabes de qué tengo ganas? De preguntarte si eres real.

Y, créeme, entendería que me dejases caer.

jueves, 3 de febrero de 2011

Buzón de quejas y sugerencias




Por favor, rellene adecuadamente el siguiente formulario con sus datos personales para solicitar asesoramiento, realizar trámites o salir volando.


Sobre uñas rosas y (quizás) demasiado maquillaje:

Soy: Distancia

Quiero: Que me digas de una vez quién eres y qué hago yo aquí. Ah, no, ya me acuerdo. Eres tú, el espejismo, el fantasma del pasado... el que contempla mi sonrisa a escondidas. Mi media sonrisa, entre altiva y sugerente. Burlona. Esa que te revela que puedo estar sola. Que lo nuestro siempre se basó en el desprecio mutuo. Nada de lo que hagas me va a hacer daño ahora... ahora que lo he perdido todo, ahora que no puedes engañarme a medias, ni deslumbrarme; ahora que soy libre. No puedes tocarme, estoy lejos, pero sigues mirándome, porque aún te acuerdas. Sufre. No me importa que me odies, pero no quiero que me olvides, quiero dolor, pido dolor, reclamo dolor, exijo dolor. Quiero empatía forzada. Y yo estoy aquí para recordarte eternamente que te gané. Así que creo que no quiero nada de ti. Olvídalo. Rompe mi recuerdo en mil pedazos


Sobre risas estridentes y (quizás) siempre un poquito menos:

Soy: Nostalgia

Quiero: Vivir por y para ti. Por favor. (Nótese que no es una sugerencia, sino una súplica)


Sobre alarmas y cosas que (quizás) no están del todo bien:

Soy: Hemoglobina
Quiero: Que me ayudes, que me hagas llorar. Quiero tu drama.


Sobre susurros y música (quizás) demasiado alta:

Soy: Un sueño
Quiero: Pedirte tantas cosas... Quiéreme. Apréciame. Échame de menos. Reinvéntame. Escúchame. Háblame. Sujétame. Cámbiame. Admírame. Deséame. Quédate. Sálvame. Esa tal Nostalgia me parece estúpida. Espérame. Ven, no te lo diré dos veces. Ven y no me decepciones.


Sobre mí:

Soy: Créeme, no necesitas saberlo

Quiero: Que ahora, seas quien seas, solamente me digas qué sientes.