Nada en común. Y las diferencias se han largado también. Es plastilina, es moldeable, es verde. Prometes y prometes, cambios y más cambios, y eres la misma. Quizás con un lado dulce aún sin explorar, y tal vez algo más desesperada si cabe. Análisis. Dios, siempre se ha reducido a ti. Mi pequeña indecisa, que me estaba buscando y yo sin saberlo; que me estaba esperando, y yo llegaba tarde. Aléjate de mí, que muerdo. Pues yo te pienso cuidar como nadie lo ha hecho nunca. Esa apúntamela: otro plan irrealizable de los míos, otra ilusión anticipada, otra cosa que sé que no seré capaz de conseguir. Que no, que yo te quiero, que yo estoy aquí, que será extraño volver a mirar las calorías que tiene un yogur, pero que yo te quiero... que en el fondo eres una cosita adorable. Que vengas de una vez.
- ¿Qué escuchas?
- Lo de siempre.
- ¿Qué lees?
- Lo de siempre.
- ¿Qué piensas?
- Lo de siempre.
Si quieres te puedes quedar con tus preocupaciones acerca del futuro. Pero vamos a cambiar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario