sábado, 23 de abril de 2011

Bruised and broken

No abras esa caja. No, no, no lo hagas. No es la dulce musiquita lo que me hace daño, es la mirada de esa bailarina, y lo que se esconde dentro de ella; son los recuerdos. Memorias de ese tiempo en el que era intocable... no podía cerrar ninguna puerta, pero era intocable. ¿Sería posible vivir todo ese puto drama una y otra vez? Por favor. La inspiración se ha esfumado, y lo único que me queda por decir es que mi situación nunca se arreglará del todo, ¿verdad? Entonces quiero hacerlo todo mal, y equivocarme. Quiero saber con certeza cuál es el camino que no debo recorrer... por eso también he de caminar por rutas peligrosas, solitarias y poco recomendables. Y es tan válido como vuestra opción. Oh vamos, me habéis dicho miles de veces lo egoísta que soy; ¿no se supone entonces que busco lo mejor para mí misma?

Tranquilo, tengo un plan.

De todas formas, sí, tenéis razón, hago esto porque me gusta. Yo añadiría que también lo hago porque me es imposible pensar en otra cosa. A cambio recibo este humor de perros que arrastro durante toda la semana, y que me acabará consumiendo; y pierdo oportunidades y un número considerable de sonrisas... pero qué coño, el tiempo nos lleva a todos.

Y a veces mataría por poder sentir.

Digamos que es otra forma de destrucción.

En realidad me refería a sentir de forma natural.

Así que ahora, de noche, cierro los ojos; los cierro y los mantengo así, cerrados, y consigo no tener miedo a nada. Al fin y al cabo, ¿por qué iba a tenerlo? En este momento estoy sola, este es mi propio mundo paralelo. Lo único que he de hacer es concentrarme y convertirte en un simple concepto, introducir toda esta (y creo que puedo llamarla así) realidad abstracta en un frasco de cristal, ordenar mi amor, lograr atar todos y cada uno de los lazos que hemos ido soltando poco a poco tan tímidamente; atarlos fuerte, fuerte, fuerte, para que no se separen nunca. Piensa en mí, espero que lo estés haciendo. Ahora solo he de esperar hasta que aparezcas.

Añoro todo lo que eres y todo lo que sabes.

Quiero tocarte.

...Te dije que no lo hicieras. ¿Por qué? Porque es lamentable ver cómo no soy capaz de mantenerme en estado de alerta todo el tiempo para esconder las cicatrices de mi debilidad y proteger, bajo muñequeras, los signos de mi arrepentimiento de las siempre curiosas miradas de decenas de extraños. Adrenalina miserable. Porque es realmente patético ver cómo me introduzco los dedos en la garganta mientras llevo puesto mi mejor vestido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario