sábado, 5 de junio de 2010

Crónicas exprés de un viernes con sabor a cava... porque siempre baja

Escribo estas cinco líneas después de acabar la parrafada que sigue. Solo quiero disculparme de antemano por la incoherencia, por la falta de espacios. Y tú, tú seguro que te habrás preguntado qué pienso en ese preciso instante, seguro. Here you are.

Menosprecié el efecto que tendría hablarte de esto, tan injustamente secreto. Nunca resté importancia, sin embargo, a todo lo que consigues uniendo seis letras. Me obligas a espiar por entre mis cortinas, a espiar eso que llaman universo, mundo exterior... yo lo llamo sinónimos sin sentido. Y te contaría el sentido que tiene para mí (o el que no tiene) esta gran bola de nieve que hemos creado a partir de la nada; pero además de que no deseo irme por las ramas, me acabo de dar cuenta de que no me he desmaquillado. Y mañana pareceré un jodido panda.

Fuck school, I wanna be a panda

Vale, no ahora. Vale, nada ahora. Ya. Se acabó. Continúo. No, no, no. ¿En qué pensaba cuando puse en modo aleatorio mis dos canciones de Coldplay? Las estrellas ya no brillan y el amor no mueve el mundo. So, Chris, shut the fuck up, will you? Ahora sí. Puedo seguir (desvariando). No, Chris, tú no puedes decirme eso, no. You're not gonna bleed yourself dry, dude. ¿No te das cuenta de lo que representas? Tú puedes hablar de cómo todo es tan amarillo, pero no de eso, tú no. No deberías. Oh, está bien, que continúe cantando. No eres mi única rutina, y no estoy segura de cuál me hace sacar mi parte más patética. Tú sí, pero yo no. Y eso que alguien con cara de neurótica obsesiva/compulsiva/ambas cantando en silencio (y sin desmaquillar) composiciones de una banda decente de post-hardcore (alternativo, no flequillero... ¿Qué coño? Alternativo y flequillero) puede llegar a ser muy desconcertante. Pero tú sabes que nadie me ve. ¿Y sabes qué? Que no hay nadie en el mundo como Emily. Que si me lo dicen así, yo me lo creo. Y sé que en algún momento que se entremezcló inesperadamente con mi rabia, tuve la impresión de estar escuchando a Thursday. Pero no. Sonaba a sótano, de esos que están en Jersey City, de esos que seguro que guardan el secreto de la magia, joder; y aun así recuerdo haber hablado de una banda decente, no de poetas. No de escritores de canciones de amor. De esos que cantan solos, que recuerdan fantasmas del pasado, que ven las rosas caer, rojas, que hacen que otros se enamoren, que entrelazan manos con sus intenciones, en la distancia, desde la distancia. De esos que anhelo. De esos que no existen. Y ahora sí. Ahora estoy segura de haber escuchado "Morrissey". Espera, que quito las comillas. Morrissey. Vuelvo diez segundos atrás en el tiempo, ahora que puedo, ahora que estoy sola. Lo escucho. "Even if I spend 2004 listening to Morrissey in my car, I'm better off alone than I would be in your arms". Es una de las mejores cosas que he oído últimamente, y no preguntes por qué. Es que Morrissey, en lo que a mí respecta, debe de ser dios. No sé cuánto tardó (años con The Smiths, supongo), pero básicamente creó mi mundo... Y a todo esto, tú no conocerás a Morrissey, así que debería retirar lo dicho. Y me olvido un poco de la música, que al fin y al cabo está ahí para protegerme del silencio, el temido silencio, que lo hace todo imposible. Y me sorprendo pensando que siento alivio. Rojo y brillante. Adrena... no, espera, alivio. Alivio, ese al que la esperanza mira desde las alturas de su pedestal. Está claro que estoy aprendiendo a no ser una inconformista. Oye, pero aun así, ahora mismo podría apagar el sol. No, ahora mismo me tragaría el sol; a ver si así aprende y deja de brillar y de ser amarillo justo encima de mi cabeza, recordándome que debería ser feliz, o aparentarlo al menos. Y me levanto, porque, ¿para qué seguir? Ya me he demostrado que soy todo lo patética que pretendía ser, y casi todo lo que tú sabes que podría llegar a ser, así que ya está bien por hoy. Unos minutos después estoy en la cama. Aquí, ahora. Justo en este momento los hechos que relato confluyen con el tiempo en el que lo hago. Y como paso de pensar en qué pasará mañana, ya que el nivel de desesperación podría sobrepasarme, creo que hablaré de ti. Sin desvariar, eso sí te lo prometo. Es la mayor nimiedad que te puedas echar a la cara, lo sé, pero quiero prometerlo y cumplirlo. Y ese será mi primer logro. Triste, realmente triste. Ahora pienso en ti. En cómo no quiero que leas esto nunca y en cómo lo leería todo para ti las veces que quisieras. Si dijeses mi nombre, otra vez más. Porque a veces me dan ganas de pedirte que vuelvas a decirlo, para bajar la guardia un poquito más, para desprotegerme, para dejarte entrar de una vez. Porque hoy no hay mensaje. Creo recordar que te he pedido que no lo hubiera nunca más (o al menos no para esto), creo recordar que has dicho "buenas noches" algún número de veces entre dos y cinco, ambos inclusive, pero no estoy muy segura de esto último. Morrissey otra vez. Dos veces, de hecho. Aun así, echo de menos al sobrecito apareciendo en la pantalla. Esto sonará como otra más de mis estupideces, pero diga lo que diga el mensaje, yo me siento mucho mejor. No debería haberme tragado el sol, ahora me arrepiento. Jesse, dime que no escucharé, dímelo tú y tal vez consigas hacer aflorar mi orgullo dormido; y tal vez consigas que demuestre algo por una vez en mi vida. Olvídalo... Ahora tú, dime una cosa: ¿crees que sigo brillando? ¿Brillando como la luz de esas estrellas que algún día, no recuerdo cuál, miré por última vez? Esta vez no tengo ni siquiera una de mis hipótesis indefinidas. En serio, sé que voy a estar bien. Puesto que acabo de romper otra promesa y he seguido inundando esto con incoherencias, no voy a comprometerme a nada; pero me las arreglaré. Y es muy extraño querer sentirme sola. ¿Y qué hace una cuando está sola porque quiere? ¿Sentirse culpable? No, por todo menos por eso, di que sí. Creo que haré una lista de cosas que me llevaría al fin del mundo. No necesito un coche ni un mapa, iré andando y ya preguntaré por el camino. Y, por favor, dime que te encontraré en el trayecto. O mejor encuéntrame tú. Y cuando lleguemos (porque vendrás conmigo, ¿verdad?)... ¿qué haremos? Mejor no te pregunto, porque nunca llegaremos, nunca iremos, nunca nos encontraremos, nunca nos conoceremos. Mejor no te pido que no te separes de mí, porque no quiero perderme, porque no sabría volver a casa, no sin ti. Mejor no te vuelvo a pedir que me saques de aquí. Mejor empiezo a olvidarme de ti hasta mañana. Parece mentira que todos seamos lo mismo al fin y al cabo. Hoy he visto a tantas personas pasar... y no soy capaz de recordar ni una sola cara. Casi, pero no. ¿Cuánto hace que no te veo?... ¿Cuánto hace desde que no sé qué pensar?... ¿Cuánto hace desde que me dejas no saberlo?... ¿Cuánto hace desde que esto te gustaba?... ¿Cuánto hace desde que confiabas en mí?... ¿Cuánto hace desde que quieres irte pero te miras y estás atado? Y ni siquiera me puedo sentir orgullosa de ordenar los hechos cronológicamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario