Mientras le esperaba... y me sorprendía una vez más hablando sobre él. Leía el blog, me acordaba de él y... te tomo prestada la frase del título, hope you don't mind :)
He estado pensando en ti. Porque no tengo nada que hacer, o más bien porque nada quiere ser hecho por mí. Porque aunque no fuese así, es lo mejor que se me ocurre. Aquí, dentro de mi burbuja, a la que hemos bautizado con mil nombres diferentes, tú y yo, mientras discutíamos, mientras sonreíamos, mientras te preocupabas por mí, mientras me sentía culpable. Tengo la sensación de que hace meses que no te veo, y solo han pasado dos días. Dos días desde que dejé abandonada tu mirada en el umbral de la puerta de esa habitación vacía (tanto como yo) en algún punto de mi existencia. Yo rechacé tu mirada porque tú hiciste lo mismo con mi sonrisa, y con las tuyas. Yo rechacé tu mirada, pero no a ti, y tú te fuiste sin mí. Esa noche, tus primeras palabras se refirieron a lo capullo que habías sido por dejarme ahí, en ese momento, con todo lo que se me venía encima. Pero lo que he escrito hasta ahora me da igual, y por primera vez tengo una buena razón. Te quiero. Te quiero y es la primera vez que lo pienso desde que conté el número de abrazos que me prometiste. Te quiero y quieres que me olvide. Eso es lo que dices, pero yo sé que no. Porque sabes que sin ti, esa puerta entreabierta terminaría por cerrarse; porque sabes que sin ti me ahogo... y no sé de quién son esas manos. Porque no puedo borrarte de mi mente, no puedo esconderte de mis recuerdos... no mientras mi móvil se ilumine, brillante, por sorpresa (y aun así nunca tanto como tú), cada madrugada. No mientras cada noche, a las dos de la mañana, me preguntes si sigo aquí despierta, sin poder dormir (conociendo la respuesta, por supuesto), si sigo encerrada en mí misma, pasando miedo... si lo he vuelto a hacer. Y te imagino en la cama, sintiéndote casi tan solo como yo, con un poco de suerte, escuchando la lluvia casi caer sobre ti. Pero tú... tú eres ese olor antes de la lluvia. Eres tú en el que pienso también en ese momento; eres eso que tantas veces me has llamado a mí, eres una paradoja. Porque no te conformas con nada, nunca, pero sin embargo quieres seguir aquí conmigo. Porque esto lo hago por ti, y por eso duele más; y porque eres tú el que después viene a por mí, el que recoge mis lágrimas, el que impide que me ahogue en ellas, el que me lleva a la cama. Y ayer volví a decirte lo asustada que estaba, aunque eso tú ya lo sabías. Y me prometiste que no te marcharías, no a menos que yo te lo pidiera. Y yo nunca te lo volveré a pedir. Porque ya eres parte de mí, por mucho que yo no sea más que una simple línea dentro de tu libro. Sé que te estás alejando, inconscientemente. Sé lo difícil que es para ti preguntarme si he vuelto a hacerlo y obtener siempre la misma respuesta. Hace tiempo que me dijiste lo maravillosa que era para ti, hace algo menos que pensabas que en mí no había lugares equivocados, pero, por favor, no te sigas alejando. Yo solo quiero que vuelvas aquí, al lado oscuro de la luna, a ese lugar que nadie quiere ver. Yo solo quiero que si la puerta se cierra tú estés dentro, conmigo, abrazándome. Yo solo quiero dejar de tener miedo. Yo solo quiero que me saques de aquí. Daría cualquier cosa por que estuvieras aquí cada noche, me ofrecieras tu mano y me levantases del suelo frío... ese suelo que a pesar de las altas temperaturas siempre parece ser terriblemente gélido. No quiero que cures mis heridas, ninguna de ellas, o no estas al menos; porque a veces, secretamente pienso que me encantaría que recogieses las piezas de mi corazón y las unieses... y te quedases dentro. Y yo sigo pensando que alguno de estos días aparecerás y me dirás que ya está bien por hoy, que ya me he hecho demasiado daño, que ya es suficiente con el dolor que me produce estar tan perdida, y me abrazarás, y yo dejaré de temblar; y me acariciarás el pelo, y yo dejaré de llorar. No solo te quiero, también te necesito, más que a nada. Aunque no me creas (y yo sé que sí lo haces), te necesito más a ti que al vodka, al ron y a la ginebra; que a las hojas afiladas y a la sangre. Porque tú eres la sangre en mis venas. Porque contigo dejaría todo eso. Si te acercas, si me quieres, lo dejo. Y ahora mismo apagaría la luz, pondría mi vinilo de Sigur Rós y me dejaría llevar por tus manos. Y ahora mismo empezaría a esparcir anthrax por ahí, porque quiero que solo tú seas mi mundo. Y ahora mismo me hablas, y yo me rompo en pedazos. He estado pensando en ti, porque tú eres todo.
dando un vistazo a tu magnífico blog
ResponderEliminarun saludo desde Reus
Me alegro de que te haya gustado. Supongo que esta es mi historia de (des)amor...
ResponderEliminarxoJL.W