No sé escribir canciones. Además, no sé cantar. Creo que es lo primero que le voy a pedir al genio cuando se digne a aparecer. "Hola, desconocido que quiere hacer algo por mí. Mi primer deseo es poder cantar, el segundo... ese no se lo puedo decir, y el tercero aún no lo he pensado. Así que, vuelva usted mañana, que todavía me sigue faltando algo. Pero vuelva, no me deje aquí deseando". Aunque tal vez sí podría escribir una canción. Una que nadie quisiera cantar, que no tuviese estribillo. Cuando le robe un poquito de tiempo a mi apatía creo que lo voy a intentar. Voy a escribir una canción olvidada.
Ya casi es la hora. Eso consigue que me ponga ligeramente nerviosa, que mi corazón lata un poquito más rápido. Pero no consigo impacientarme, por más que quiera no lo consigo. Sé que estoy relajada. Y sé que ahora nadie me puede entender, y por eso me siento algo menos insegura (y aun así mi confianza en mí misma nunca me podrá mirar a los ojos); porque cualquiera que entre a este laberinto se va a perder, como yo, y no querrá encontrar la salida. Porque, probablemente, al igual que yo, se dé cuenta de que podría no haberla. Y aquí nos quedaremos todos, esperando. Esperando el final de nada, de algo que nunca empezó.
Pasa un avión. Y puede que sea solo mi impresión, pero yo diría que lleva ilusión y vuela hacia el oeste. Frágil. Urgente. Entregar en mano.
Ya es la hora. Estoy más tranquila que nunca. Puede que sea porque empiezo a ser consciente de las consecuencias.
Otro avión. Hacia el norte.
Suelta a los murciélagos, quiero que destruyan mis sueños. Y cuando se hayan ido podré hablar claro. Cuando se hayan ido no habrá nada. Cuando se hayan ido dejaré de tener miedo. Y nadie tendrá que venir a recogerme. Así que vete. Vete y duerme tranquilo. No pienses en mí. Ya no más. No me vuelvas a sorprender, porque ya estoy de vuelta. Porque no sé nada, pero no me apetece hacer preguntas. Pero ya no me asustan las respuestas. Y no quiero alargarlo más. Se acabó la prórroga. Fin del partido. No sé quién ha ganado, no me importa, porque mi equipo no estaba jugando. Estoy segura de que en algún momento alguien ha metido un gol, de esos feos, poco vistosos. A lo mejor ha sido de penalty, siempre tan frío. Me da igual, no quiero ver la repetición. Deja de jugar ya. Ni tú ni yo vamos a ganar nada. Ser diferente no es ningún obstáculo para ser mediocre. Solo me gustaría saber qué estaba en juego...
"I don't care for your sweet scent or the way you want me more than I want you". Siempre que lo escuchaba pensaba que esa parte me jodía el mensaje de la canción. Pero ahora creo que ocurre todo lo contrario. Es un tanto revelador, la verdad; y la última vez que utilicé esa palabra fue para hablarte del final de LOST. Romeo, metáforas, sangrar, abandonar, y tu historia, que es mía. Es toda mía. Y es lo único que no puedes cambiar. Eso es lo único que no me puedes quitar. ¿Y sabes qué? Que yo reescribiría tu historia. Sin palabras. Señorita Juneau, nunca lo entendiste. Déjame escucharlo, una vez más, sin pensar. Ya. Como decía, señorita Juneau, nunca quisiste entenderlo... ¿o debería tratarla de usted? Sí, mejor. Nunca hizo nada por entenderlo. Por entender que alguien quiera desangrar el horizonte. Y aquí estoy yo por su estupidez. O tal vez no. Le digo todo esto porque usted no se merece que le canten. Por hacerme llorar. Por su maldita estupidez, ahora sí. Por no querer estar definida en sus brazos. Por seguir repitiendo que él la odiaba. Por dejarnos caer. Por no sentir nada. Por no sentir nada cuando la única salida que él tenía era marcharse. Por no pensar en él. Por poder respirar sin él. Nunca hizo nada. Nunca hizo nada a pesar de saber perfectamente que usted era su única razón. Nunca hizo nada y él seguía escribiéndole canciones. Rechácelas. Usted se lo pierde. ¿Sabe una cosa? Está luchando por nada. El propósito de su estúpida revolución ya está enterrado. Su verdad es solo una mentira endulzada, una mentira que solo pretende esconder el fracaso omnipresente en todas y cada una de sus elecciones. Así que cierre los ojos y apártese de todo esto, y apártese de él. Hágale un favor: no escuche sus canciones. Solo espero que algún día esa voz ya no cante nunca más para usted.
No, no me mires así, sé que quieres algo de mí. Pero yo ya no te puedo dar nada más. Yo siempre pierdo al póker. Yo no sé mentir. Yo te mostré todo lo que tenía que ofrecer. Deja de insistir. Ya no fabrican lo que tú estás buscando. O tal vez yo lo compré todo. Solo sé que ya no venden mariposas.
Y algún día me iré. Y seguiré siendo yo... vestida con la apariencia de persona normal y medianamente feliz que habré comprado en alguna tienda del centro. Del centro del lugar más lejano a este. La distancia... la distancia no hace nada. Y el tiempo tampoco. Mentirosos. Tendré un trabajo normal, claro. Espera un momento, por favor, voy a romper mi lista de trabajos ideales. Ya está. Nada de CSI (en Las Vegas, por supuesto), ni guitarrista en una banda de hardcore, ni masajista personal de Matt Damon, ni asesina en serie, ni observadora de nubes, ni cazadora de sonrisas, ni nada. "Querido genio, quiero normalidad, quiero esa normalidad aburridamente común. El otro aún no se lo puedo decir". Y quiero vivir una mentira. Vamos, dame tiempo y distancia, dámelos y aléjame de la realidad. Dile que se vaya de una puta vez. Dile que no es mi amiga. Dile que nunca le di permiso para entrar. Dile que se vaya a molestar a otra. Dile que deshaga todos mis recuerdos. Dile que te lleve con ella.
Otro avión más. No quiero escucharlo. No quiero saber a dónde va.
Do you think this feels close to you? Hey, angel, then there's nothing left to lose.
"Que no, que el otro deseo no se lo puedo decir".
"Que no, que el otro deseo no se lo puedo decir".
Congratulations, it's a boy. And ghosts.
me dan miedo los aviones...:(
ResponderEliminarYo los oigo pasar por encima de mí todo el tiempo. A mí en realidad me dan un poquito de envidia... pueden volar :)
ResponderEliminar