viernes, 11 de marzo de 2011

He's the lamb, she's the slaughter

Lleva dos días escuchando cancioncillas políticas. Y cómo se obsesiona. Dibújale mentalmente una idea y crearás un imperio ahí dentro. O pirámides. O qué sé yo. Ninguno de ellos es el mesías, y ella tampoco va a salvar nada ni a nadie, creo. Pero disfrutan con sus castillos de arena. Perdón, ella disfruta.

Lleva un par de días leyendo... no sin parar, como hacía antes; sino poco a poco, porque le gustaría ser capaz de recordar alguno de los inesperados finales pasados unos meses. Pero la verdad es que tampoco le importa demasiado. Son solo esos detalles sin importancia que, siendo realistas, no mejorarían su vida pero que, siendo realistas, no puede quitarse de la cabeza cuando, siendo realistas, no hay nada que merezca ni un poquito de su preocupación enfermiza.

En realidad, lleva años y años haciendo lo mismo, una y otra vez. Y ya son casi 17. Y quizás me equivoque, pero yo pienso que es este el año en el que la van a sorprender de verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario